martes, 12 de agosto de 2008

Finisterre

Ellos jugaban a la locura,
Ellos reían, bailaban, vivían,
Sin intensiones ni falsos sabores,
Sin estructuras ni ataduras.

Un mundo nuevo se percibía,
Incrédulas miradas se divertían,
Acompañando su extraña razón,
Con sentimientos de compasión.

Equivocado dormía yo,
Les confesé mi admiración,
Y me observaron todos muy bien,
Y me ensañaron el don de ver.

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1 comentario:

Fanny. y .Sol dijo...

Y pensar que aveces percibimos creyendo entender otras realidades...
Pero que bueno esto de aprender a ver más allá de lo esperable a nuestros ojos.

Genial!!

Saludos delirantes jajaj

Sol.